No, no quiero que te vayas. En realidad no sé lo que quiero. Quizás tengas razón y te viese como a mi príncipe azul, pero al final me ha acabado destiñendo. No significa que te quiera menos, no, ni mucho menos, pero antes si tenía fuerzas para empezar algo. Ahora me doy cuenta que es mejor no empezar nada. Todo lo que empieza acaba y no quiero que se acabe. Quizás tampoco fueses lo que esperaba, las cosas han cambiado mucho. Aún así no soportaría perderte, no soportaría que te alejases…
Vuelven tus fantasmas, fantasmas que siempre quisieron atarte y tu sólo intentas batir tus alas con más fuerza, volar, volar más y más alto, ser libre. Lo sé, sé que ahora solo soy un lastre para ti pero me agrada saber que te importo y no quieres que ese lastre caiga al suelo a mitad de vuelo. Gracias enano, me quedo en tierra. Antes siempre me ayudaste tú a volar, ahora me toca volar sola, me toca cuidar de mi pero…yo nunca supe hacer eso, no se cómo se hace… Tengo que aprender.
Caricias, besos, abrazos…me caigo, no cabemos. Vuelves a agarrarme, esta vez más decidido. Sabes cuánto me gustan las cosquillas. “Vamos a la cama” me susurras. Sabes que antes tenemos un ritual, no te olvides tan pronto de él…
Nos miramos y morfeo se hace cargo de lo demás. No quiero que sea la última vez. Seré una maniática o quizás esté loca, pero nunca digo adiós si no quiero que sea la última vez. Despierto y estás ahí. Nunca una cara sin gestos me pareció tan entrañable. Te acaricio y me abrazas. Siento tu calor, tu respiración, tus latidos mientras oigo cómo fuera llueve. Me quedo dormida. Vuelve a sonar y lo paro. Ya no da tiempo, te vas. No quiero más lo sientos.
Sé que tienes que irte, pero…prométeme que volverás.
Vuelve a dormir conmigo. Necesito que cuides de mis sueños.
0 Respuestas a “Te vas”